Charlamos con el ilustre miembro de nuestro staff técnico.

Todos habréis oído hablar alguna vez de Marino Lejarreta, apodado cómo «El Junco de Berriz» el ex ciclista que militaría en las filas de Novostil-Helios, Teka, Alfa Lum, Alpilatte-Olmo, Seat-Orbea, Caja Rural-Orbea y ONCE amasaría en su palmarés más de 50 victorias en su dilatada carrera profesional.

Siendo un especialista en la montaña, Lejarreta ganaría parciales en las tres Grandes Vueltas además de lograr conquistar la Clásica de San Sebastián en 1981, 1982 y 1987.

En la actualidad, Marino aporta sus conocimientos en forma general, con comentarios de carrera a los jóvenes de Baqué Ideus BH Team tal y cómo hizo en la Lieja-Bastoña-Lieja sub-23 y en la prueba puntuable del Torneo Euskaldun disputada el pasado 16 de agosto en la localidad guipuzcoana de Aretxabaleta.

Preguntado por la cima más dura de su etapa profesional, Marino Lejarreta se remonta a una de las citas que vivía con mayor intensidad por el fervor de sus aficionados, el Giro de Italia. En la «Corsa Rosa» lograría disfrutar del ciclismo a la vieja usanza pese a un estreno en la carrera descafeínado por la falta de dureza.

«El Mortirolo es el puerto más duro que he subido. Lo he subido en dos años diferentes, la primera vez, la pasamos canutas porque era una bajada con mucha pendiente, las llantas se calentaban mucho y se dieron algunos incidentes en el descenso… Al año siguiente lo hicimos en el otro sentido y vimos la dureza que había, son 13 kilómetros al 13% prácticamente, es una subida cerrada, una zona que no se ve más allá, parece que nunca termina» comenta.

En éste mes de agosto, el campo amateur subiría por primera vez el durísimo Angliru en la Vuelta Vetusta con el consiguiente cambio de desarrollos que requiere la cima asturiana que ha dado empaque a la Vuelta a España desde su primera inclusión en el 99.

Para darse cuenta de lo que ha avanzado el ciclismo en éste aspecto, no hay más que escucharle hablar de desarrollos al vizcaíno…

«En mis últimos años, utilizaba el plato pequeño del 39 y detrás más allá del 25 no hemos utilizado, el 23 y en casos excepcionales el 25. En los primeros años, tenía un 53-42 y atrás he llegado a utilizar el 12, el 13 el mínimo y el más alto el 21».